Peter Straub. Fantasmas.

enero 5, 2015

Peter Straub, Fantasmas
bruguera, 1981. 541 páginas.
Tit. or. Ghost story. Trad. Lucrecia Moreno de Sáenz.

Mi mujer se encontró por la calle una caja de libros y me llamó para ver si quería alguno. Le dije un par o tres, uno fue éste que, si lo hubiera sabido, mejor se hubiera quedado en la calle.

En la ciudad de Milburn ocurren cosas extrañas desde que murió un miembro de la Chowden society, un club de amigos que se reunen para tomar unas copas. Después de un año sufriendo pesadillas y contándose historias de fantasmas deciden escribir al sobrino del fallecido a ver que pasa. Y pasan muchas cosas, todas terribles.

Me ha parecido un libro muy malo. La historia no hay por dónde cogerla, sin interés o coherencia alguna. El estilo un tanto farragoso (hay cosas que puden ser culpa de la traducción, pero no todo), la trama mal hilada… infumable. Los fantasmas que no se sabe muy bien si son vampiros, hombres lobos u otra cosa extraña a veces son inmateriales, otras no, cambian de forma pero de una manera rara, parece que pueden matar pero a veces no, son muy poderosos a ratos pero tres pringados los vencen… si empiezo a detallar todos los sitios por donde hace aguas la historia no acabo.

Lo curioso del caso es que en estas tres reseñas que he encontrado: FANTASMAS. Peter Straub (1979) , Fantasmas. Peter Straub. y Fantasmas , precisamente hacen hincapié en lo bien que está escrito, mejor que El misterio de Salem’s Lot de King con el que parece compartir características. O yo he perdido el gusto o los reseñistas confunden que un libro sea un tostón con que esté bien escrito. Stephen King no es Faulkner, desde luego, pero tiene un oficio y una maestría retratando que Straub no alcanza ni de lejos.

Calificación: Malo.

Extractos:
Seguíamos haciendo el amor a menudo y con goce mutuo y Alma seguía hablando en forma encantadora de cómo viviríamos cuando nos casáramos. Y yo seguía amándola, a pesar de dudar a veces de la veracidad absoluta de algunas de sus afirmaciones. Después de todo, ¿como novelista no era yo acaso mentiroso, en cierto modo? Mi profesión consistía en inventar hechos y en rodearlos de detalles que les diesen un viso de veracidad. Unos pocos embustes por parte de otra persona no me preocupaban demasiado. Habíamos decidido casarnos en Berkeley al finalizar el semestre de primavera y el matrimonio nos parecía un sello ceremonial para nuestra felicidad. Creo, no obstante, que el cambio había comenzado ya y que el haber retrocedido al tocar la piel de Alma en mitad de la noche fue la señal que dio iniciación a todo mucho antes de que yo lo advirtiese completamente.


Lieberman hizo un gesto afirmativo.
– ¿ Alguna vez oyó hablar de un profesor de literatura de la universidad de Chicago llamado Alan McKechnie? -Lieberman me miró sorprendido y entrelazó los dedos.- En realidad no sé bien qué estoy preguntándole. Me pregunté si no sabrá usted algo de él.
– ¿Qué diablos quiere decirme?
– Despierta mi curiosidad, eso es todo.
– Bien, le diré lo poco que sé -dijo, levantándose al mismo tiempo. Se acercó entonces a la ventana desde la cual se veía perfectamente la plazoleta-. Pero no me gustan los chismes, le diré.
Según lo que yo sabía, le encantaban los chismes, como a la mayoría de los profesores.
– Conocí a Alan un poco. Estuvimos juntos en un simposio sobre Robert Frost hace cinco años. Hombre muy sólido. Con algo de tomista, pero suele ocurrir en Chicago, ¿no? Con todo, gran inteligencia. Tenía, además, una hermosa familia.
– ¿Hijos? ¿Mujer?

2 comentarios

  • Only Bea enero 16, 2015en4:50 pm

    Siempre he tenido la sensación de que cuando un libro es malo, si es de terror, es peor. La verdad es que sería demasiada potra encontrarse libros en la calle que sean maravillas. ;D

  • Palimp enero 20, 2015en9:02 am

    No te creas, yo me he encontrado verdaderas joyas 🙂

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