Varios. Primer acto 320.

agosto 4, 2014

varios, Primer acto 320
Primer acto, 2007. 196 páginas.

Arranca el número con diferentes felicitaciones por los 50 años de la revista, que se dice pronto. Son muchos años siendo fieles a un estilo y sin venderse. Aunque últimamente ha tenido un parón, parece que vuevle a ponerse en marcha.

Siguen una serie de artículos sobre el teatro de Juan Mayorga, dramaturgo que me encanta, y del que se incluye La paz perpetua, obra donde tres perros pasan un proceso de selección para formar parte de un grupo antiterrorista de élite. Se presentan Odín, con un olfato perfecto pero capaz de venderse al mejor postor, John-John, que se ha preparado para un puesto como éste desde que era un cachorro y Enmanuel, que bajo su fachada de sabiondo esconde un duro pasado. La obra reflexiona, entre otras muchas cosas, sobre qué es legítimo utilizar o no contra el terrorismo.

En las críticas de festivales destacar la del Grec, una entrevista a Pippo Delbono, una nota sobre Daniel Veronese y que me hayan descubierto a Diego Anido:

Extracto:
OdÍn.- Tengo por norma no implicarme emocionalmente en mi trabajo. En el hospital me pagaban bien: cuatro kilos de solomillo al día y una hembra nueva cada tres meses. Pero recibí una oferta mejor y emigré.
CAS1US.- ¿Qué más puede detectar? ¿La alegría? ¿La tristeza?
Odín.- ¿Se está burlando? Casius.- No. (Silencio.)
Casius.- Dejó ese empleo en el hospital. Y otros. Ha cambiado a menudo de trabajo.
Odín.- Nunca me han echado de ningún sitio. Soy yo el que se ha movido.
Casius.- ¿Podemos saber con qué criterios?
ODÍN.- Uno solo: mi propio bienestar. Sé lo que está pensando, Casius. Dígalo, utilice la palabra: un mercenario. Escuche, Casius, si quiere ideología, escoja al niñato, tiene ideología para llenar un tren. O al pedantón, ese tiene filosofía, que es ideología para capullos. ¿Quiere ideología? Escoja a uno de esos dos. Pero si quiere un profesional, entonces yo soy su hombre.
Casius.- ¿No tiene ideología? ¿Le daría igual estar con nosotros que estar contra nosotros?
Odín.- Usted, ¿con quién quiere que yo esté? Piense sí me quiere a su lado, Casius. Y, cuando lo haya pensado, procure hacerme una buena oferta.
CASIUS.- ¿Le da igual ellos que nosotros?
Odin.- ¿Ellos? ¿Los malos? No me cuente cuentos de buenos y malos, Casius. En la calle conocí a algunos de esos hijosdepu-ta. Es lo que tiene ir a cuatro patas, la gente no se para a pensar lo que debe decir y lo que no debe decir delante de ti. Son unos hijosdeputa, sí, pero no son ellos los causantes de que los niños se mueran de hambre en medio mundo. Supongo que, si tuvieran aviones, en vez de dejar sus bombas por ahí, las tirarían desde arriba, como hacen los nuestros, los buenos, para sentirse menos hijosdeputa. Son unos hijosdeputa, pero no son los únicos hijosdeputa. Ahora bien, si usted quiere que yo haga como que ellos son los malos y nosotros, quienquiera que seamos “nosotros”, los buenos, lo haré. He hecho cosas peores. Salir ladrando a dar la bienvenida a un jilipollas con sus zapatillas en la boca, eso sí que es una mierda.
(Silencio.)
Casius.- No entendemos por qué quiere este empleo, Odín. Está bien pagado, pero es muy peligroso. No sabemos por qué lo quiere, y sin saber eso, no vamos a dárselo.
Odín.- Usted no va a darme ni a quitarme nada, Casius. Serán sus amos los que decidan. Y si ellos, sus amos, comprenden que soy el mejor, y soy el mejor, pagarán lo que yo les pida. Porque están muertos de miedo, sus amos, y darían cualquier cosa por un poquito de seguridad. Ellos me necesitan, y tendrán que aceptar mis condiciones. Si se lo pido, me besarán los pies. Claro que es peligroso, claro que puedo reventar, pero vale la pena. Ahora, yo soy el amo.

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