Ana Casas. Voces disidentes.

julio 21, 2014

Ana Casas, Voces disidentes
Menoscuarto, 2009. 278 páginas.

Antología de cuentos españoles de la posguerra que incluye los siguientes:

Niño fuerte, Rafael Sánchez Ferlosio
Cabeza rapada, Jesús Fernández Santos
Tarde de sábado, José María de Quinto
Las personas mayores, Medardo Fraile
Los informes, Carmen Martín Gaite
Sabañón, Lauro Olmo
El festín y la lluvia, Juan Eduardo Zúñiga
El hombre del pantalón blanco, Jorge Ferrer-Vidal
Los murcianos, Juan Goytisolo
El corazón y otros frutos amargos, Ignacio Aldecoa
Los toros del Puerto, Fernando Quiñones
El niño y los toros, Josefina Aldecoa
Bernardino, Ana María Matute
Después, Juan Benet
La licencia, Alfonso Grosso
Los días fatigosos del otoño, Juan García Hortelano
Metamorfosis de un abogado, Alfonso Sastre
Mi asiento en el tranvía, Daniel Sueiro
El lugar más lejano, Enrique Cerdán Tato
Los tractores, Ricardo Doménech

Fiel reflejo de una realidad gris y miserable, pocas alegrías pueden encontrarse en estas páginas, y sí malos sentimientos, mezquindad, hambre y cielos grises en el alma. Esta cita refleja muy bien el contenido general:

Era el hambre de la posguerra. Y alguien, un día, murió en una cama sin sábanas. Y alguien, otro día, desapareció del barrio en una ambulancia, con el nervioso temblor de su campana de urgencia. Y un niño se levantó una mañana y pidió pan. Y toda una familia se acostó una noche sin cenar y con los ojos llorosos de hambre. Y entonces las calles del barrio se poblaron de borrachos, tal vez de desesperados. Y se prostituyeron las muchachas, y los padres fingieron no darse cuenta. Y las mujeres aguantaron los golpes, replegadas en sí mismas, sin un grito, mirando a los hombres como con un temor animal.

La calidad de los relatos es desigual, y algunos quedan lejanos no ya por el tema, sino por la estética. Pero siempre es importante saber de dónde venimos porque es la explicación de lo que somos. Me ha impresionado Niño fuerte, si es duro ser padre en el primer mundo, no puedo ni quiero imaginar lo que fue y es todavía serlo en determinadas condiciones. Los informes, la humillación de los que son pobres y su dignidad proviene de las referencias de los ricos. Bernardino, múltiples capas de lecturas pero me quedo con la mezquindad de sentimientos de un mundo sin esperanzas, donde no tiene cabida la bondad.

Esto pasó ayer, como quien dice. No lo olvidemos. Más reseñas (hay pocas en la red): Voces disidentes. Cuentos de la generación del medio siglo. Ana Casas y Voces disidentes. Cuentos de la generación de medio siglo, VV.AA. .

Extracto:

No fue fuerte, pero creció para sus padres vivo y erguido como una llamita de candil. Despertaba temprano, poco antes del amanecer. En aquellas tímidas mañanas, se oía su voz como el canto de un gallo que repicaba alegremente en las paredes del pasillo. Se acercaba a la
cama de sus padres; se reía de verlos dormidos y él despierto. Ponía sus manos sobre las sábanas y, riéndose aún, les tocaba los hombros y las mejillas. Se encaramaba encima de ellos, los cabalgaba, agarrado a sus pelos como a bridas. Ellos, medio dormidos, sentían aquella cosa encima, molestando. Y ya reían ellos también, se escondían debajo de las mantas para defenderse de tantos juegos y tirones. Aquel reír se hizo costumbre en las mañanas, y de tanta risa a veces lloraba Lucía mirando a su hijo. Lloraba de risa o no sé qué. Y, acordándose, también, durante el día, le daban prontos de apretarlo llorando —«hijo mío, hijo mío»— y besarlo furiosamente y soltarlo de golpe, como avergonzada.
Dejaron de pensar si era débil o fuerte y se atenían cotidianamente a hacerlo feliz como pudieran. Bernardi-no no quiso saber más; trabajaba obstinadamente, y al salir del trabajo miraba los escaparates dondequiera que pudiese desear algo para su hijo. Una cazadora de paño para el invierno, cuarenta y cinco pesetas; un camioncito de lata, siete cincuenta. Y ya se acordaba de aquello y de sus precios.

No hay comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *