Jon Bilbao. Física familiar.

junio 27, 2014

Jon Bilbao, Física familiar
Salto de página, 2014. 172 páginas.

Por razones que no vienen al caso, esta bitácora tiene programadas sus entradas hasta el año que viene. Esto significa que los libros que leo y reseño ahora irán saliendo dentro de seis meses. A este libro le tocaba inaugurar el 2015, pero viendo que no hay ninguna reseña por la red me voy a adelantar por una vez en la vida. Un volumen que incluye los siguientes relatos:

PRIMERA PARTE
Física familiar
Preludio y consecuencias de un encuentro nocturno
Pequeñas imperfecciones

SEGUNDA PARTE
Paso a paso hacia el final del día
Un anexo al Génesis
Prueba de amor
Horror a bordo del Boris Butoma

TERCERA PARTE
Un viejo con suerte
El becerro de Lego
El eremita

Como explica el autor los tres primeros son una edición revisada de su libro 3 relatos publicado en 2006. Aparecen ya algunos temas recurrentes del autor: situaciones cotidianas que esconden tormentas emocionales, atención a los detalles y buena construcción del ambiente, excelente prosa. Física familiar con el principio de incertidumbre de Heisenberg de fondo presenta a una pareja en un momento difícil, donde los intentos de llegar a un final feliz parecen destinados al fracaso. En Preludio y consecuencias de un encuentro nocturno un hombre se ve atacado inesperadamente y sin razón alguna por un doberman. Posiblemente el mejor del bloque. En Pequeñas imperfecciones una pareja desiste de ir al teatro por un ataque de alergia de la mujer.

El segundo bloque está formado por relatos que habían aparecido en distintas antologías (y que ya había leído, menos el último). En Paso a paso hacia el final del día el protagonista vuelve a su pueblo para asistir al funeral de su padre, que poco antes de morir le había contado una extraña historia. Un anexo al Génesis cuenta una parte de la creación que no aparece en la biblia; en mi opinión el más flojo de la antología. En Prueba de amor una mujer cuenta como su marido salvo sus vacaciones construyendo un diente con una vela. Horror a bordo del Boris Butoma está ambientada en un Murmansk donde la población malvive de rapiñar los barcos antes de su desguace.

El tercer y último bloque está formado por relatos inéditos. Destacaré El becerro de Lego, carta de un padre cuyo hijo está construyendo junto con otros compañeros una enorme construcción de Lego a la que parecen dirigir extrañas peticiones. Es, en mi opinión, el mejor cuento del volumen. Cuando a su buen pulso narrativo se une una historia redonda el autor consigue unas cotas de calidad altísimas. Pásaba con La rata y pasa con este becerro, que por sí solo ya justifica todo el libro.

Por lo demás comentar que sus cuentos muchas veces me dejan mal cuerpo. No se me ocurre mejor elogio.

Calificación: Muy bueno.

Extracto:
Días después entré en la habitación de mi hijo mientras él no estaba en casa. Necesitaba un bolígrafo y pensé que encontraría alguno entre sus cosas.
La construcción de Lego abarcaba toda la mesa y ya medía más de un metro de alto. Debo reconocer que era impresionante. Mientras buscaba en los cajones tropecé con ella. Lo difícil habría sido no hacerlo. Asomaba de ella gran número de brazos, algunos de los cuales se proyectaban más allá de los límites de la mesa. Fue con uno de ellos con lo que tropecé, uno de los superiores y por tanto una de las últimas partes sumadas a la construcción. El brazo se desprendió y cayó al suelo. Me apresuré a recogerlo. Pero antes de colocarlo de nuevo vi algo que llamó mi atención.
También se habían desprendido varias piezas de la zona donde el brazo entroncaba con la construcción, y al hacerlo habían dejado a la vista un espacio hueco, poco mayor que una caja de cerillas, en el interior de aquella cosa. Dentro había algo. Tuve que desmontar algunas piezas más para sacarlo. Era un papel, doblado una y otra vez. Lo desplegué: una página arrancada de un cuaderno. En la parte superior aparecía escrito: «quiero un reloj nuevo». Debajo figuraba el dibujo de un reloj digital con muchos botones. La caligrafía era infantil. El dibujo había sido hecho con lápices de cera. La petición estaba subrayada varias veces y alrededor de la misma, así como del reloj, había dibujados unos rayos que brotaban de ellos, como si las palabras y el reloj brillaran.
La caligrafía no era la de mi hijo, y el dibujo tampoco era suyo; él dibuja mucho mejor. Supuse que el autor fue uno de los niños que habían pasado últimamente por allí.
Con cuidado, desmonté más partes de la construcción en busca de nuevas cámaras interiores. Encontré dos, con sus
correspondientes papeles doblados y vueltos a doblar: «quiero SER MÁS ALTO» y «QUIERO QUE NO SE RÍAN DE MÍ». Ambas
peticiones iban acompañadas por su correspondiente dibujo. En la primera: un monigote con unas piernas larguísimas; en la segunda, otro monigote, éste de anchas espaldas y puños desproporcionadamente grandes, y a sus pies otros monigotes más pequeños, del tamaño de hormigas. También en ambos casos aparecían los rayos, amarillos y naranjas, brotando de palabras y dibujos. Las caligrafías eran diferentes entre sí y diferentes a la del primer papel. Ninguna correspondía a mi hijo.
Lo interpreté como un juego. Cosas de crios. Cuando yo era pequeño también hacíamos cosas así. Sobre todo las hacían las niñas. Escribían peticiones y las metían en cajitas o botellas y enterraban éstas entre las raíces de un árbol.
Preferí no seguir buscando. Corría el riesgo de no saber recomponer la construcción. Devolví los papeles a sus cámaras secretas y monté las piezas retiradas.

4 comentarios

  • Lola junio 30, 2014en8:31 pm

    Lo acabo de acabar y, como siempre, me ha gustado mucho (a pesar de que los relatos que más me han gustado ya los había leído). Pero tengo una pregunta que necesito compartir con alguien sabio: en el relato Un viejo con suerte (el de los dos matrimonios que van de excursión), ¿has conseguido entender la relación entre los tipos del ejército y el viejo de la cabaña? Porque yo no. Es más, estoy todavía intentando entender qué me quiere contar con el relato, me encantaría preguntárselo.

  • Palimp julio 3, 2014en9:02 am

    No creo que haya ninguna relación entre el viejo y los tipos del ejército. Yo tendría otra pregunta para el autor ¿Por qué el título?

  • Lola julio 4, 2014en2:20 pm

    Jajaja, sí, cierto. Tras cada publicación de cuentos, deberían abrir una ronda de preguntas… 😛

  • Manuel julio 21, 2014en12:53 pm

    Lo acabo de leer sin prisa pero sin pausa en tres días de playa. Muy bien escrito y muy entretenido.

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