Otro síndrome de Stendhal

diciembre 17, 2013

Es conocido el Síndrome de Stendhal, que viene a ser el siroco que te puede dar ante la contemplación de mucha belleza artística. La galería de los Uffizi parece bastante proclive a estos desvanecimientos.

La capacidad de apreciar la belleza, e incluso de sufrir algún tipo de locura transitoria, está más extendida de lo que pueda parecer. No es exclusiva de gente cultivada con espíritu romántico. Andaba escuchando esta conferencia:

La romanización de Hispania

Y en un momento dado se habla de las esculturas ibéricas de Porcuna, y el conferenciante comenta que el gitano que encontró y vendió algunas se había quedado con una en casa y que se volvió loco contemplandola mientras decía ¿Pero quién habrá hecho esto?. Loco quiere decir que se pasaba el día en casa sin hacer nada, aquejado de una peculiar variedad de síndrome de Stendhal.

La escultura, que en reproducción fotográfica pierde sus poderes magnéticos, creo que es la siguiente:

porcuna_08

La he obtenido de aquí: Lucha mítica de un hombre con un grifo.

Tengan cuidado con el arte.

2 comentarios

  • Alejandro G. diciembre 19, 2013en12:48 am

    No conozco la historia del gitano, así que me cuesta opinar sobre esto. Por lo que me ha parecido entender él ya había vendido algunas obras, así que no estaba completamente inocente. Por otra parte, creo que el hecho de que no se haya tenido una formación sobre arte no significa que esté al margen de que pueda haber una convención social. Fíjate que ahora no hablo sobre apreciar arte o no sino sobre apreciar la belleza del arte. ¿Hasta qué punto es posible separar el plano económico? Este va muy ligado al prestigio y el prestigio nos condiciona poderosamente nuestras valoraciones. Me pregunto si saber que una obra es cara o prestigiosa no puede hacer que, aunque sea de forma subconsciente, nos parezca que es más bonita o está mejor hecha. Al fin y al cabo, la obra de un artista callejero no se suele tener en tanta consideración como la que se encuentra en un museo. Pero me refiero en términos de belleza. Ese es el contexto del que hablo.

  • Palimp diciembre 19, 2013en10:57 am

    Nuestra apreciación del arte está condicionada por cosas como el prestigio, contexto, etcétera. Eso está claro. Pero eso no implica que se necesite lo primero (la fama) para poder apreciar la belleza.

    La historia a la que hago referencia es más o menos lo siguiente: el gitano encontró estas esculturas supongo que en el campo, y las fue vendiendo al museo. Pero esta le gustó tanto que se la quedó para él.

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