Arthur Miller. El descenso del monte Morgan.

marzo 28, 2012

Arthur Miller, El descenso del monte Morgan
Tusquets, 2006. 127 páginas.
Tit. or. The ride down mt. Morgan. Trad. Carlos Milla Soler.

Segundo libro que encontré de Miller y que me ha decepcionado como el primero.

Tras un accidente bajando el monte Morgan del título en el hospital se descubre la doble vida del protagonista, un empresario de éxito casado dos veces. El choque entre las familias y las justificaciones que se dan de la situación constituyen el nudo de la trama.

No puedo evitar traer aquí a colación a Buero Vallejo. Historia de una escalera es una gran obra, y puede que otras suyas no estén a la altura, pero su calidad es innegable. Muerte de un viajante también es una obra maestra, pero estas dos son bastante normales, por no decir otra cosa. Demasiado para la fama que tiene el autor, más si lo comparamos con la poca fama internacional de Buero Vallejo.

O a lo mejor es que he tenido mala suerte; si es así se aceptan recomendaciones.

Lo mejor la crítica a la doble moral y a la hipocresía, lo peor el aire ofendido del protagonista.

Calificación: Regular.

Un día, un libro (210/365)

Extracto:
lyman (un suspiro): Lo sé. Mira, todos somos iguales; un hombre es una casa con catorce habitaciones: en el dormitorio se acuesta con su inteligente esposa, en la sala se da un revolcón con una nena en cueros, en la biblioteca paga sus impuestos, en el jardín cría tomates, y en el sótano fabrica una bomba para volarlo todo. Y nadie es distinto… Excepto tú, quizá. ¿Lo eres?
tom: Yo no cultivo tomates… Oye, la televisión está sacándole jugo a la historia, y es humillante para esas dos mujeres; decidámonos por una declaración y zanjemos el asunto. ¿Tú qué quieres?
lyman: Lo que siempre he querido: a las dos.
tom: Un poco de seriedad…
lyman: Conozco a esas dos mujeres, y todavía me aman. Si algo las confunde, es sólo lo que creen que deberían sentir. ¿Te parece un disparate?
tom: Perdona, pero hay otro asunto urgente. Esta mañana a las seis he recibido una llamada de Jeff Huddleston. Se ha enterado por la radio. Va a insistir en que dimitas del consejo de administración.
lyman: ¡Ni soñarlo! ¡Ese farsante seboso…! Jeff Huddleston tiene una mujer escondida en la Torre Trump y otras dos en Los Ángeles.
tom: ¿Huddleston?
lyman: Una vez se ofreció a prestarme una. Huddleston tiene más fulanas que un burdel de Nevada.
tom: Pero no se casa con ellas.
lyman: ¡Exacto! Dicho en otras palabras, lo que yo he violado en realidad es la ley de la hipocresía.

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