Dietrich Schwanitz. La cultura.

septiembre 13, 2011

Suma de letras, 2005. 190 páginas.

Dietrich Schwanitz, La cultura
Breviario

Este libro me lo encontré llevando a mi hija a la guardería, a los dos nos dio pena y nos lo llevamos a casa. Por lo que veo es un fragmento de otro libro más gordo y más sesudo de igual título, es una edición que regalarían seguramente con otro libro o en alguna fiesta.

Es un breve repaso de la literatura, sin entrar en mucho detalle (mas extenso que profundo). A destacar la pasión con la que habla de Shakespeare (que comparto, hasta cierto punto) y la obra de teatro que cierra el libro, donde en un manicomio los locos son autores de teatro que explican sus puntos de vista sobre la dramaturgia.

Calificación: Bueno.

Un día, un libro (13/365)


Extracto:[-]

William Shakespeare
Inglaterra fue el país que tuvo el privilegio de dar a la humanidad el mayor poeta y el mayor dramaturgo que ha conocido el mundo después de Dios: William Shakespeare (1564-1616), nacido en
Stratford-upon-Avon el día de San Jorge, patrón de Inglaterra, el 23 de abril de 1564. Casado con Anne Hathaway, ocho años menor que él, abandonó a su familia y se instaló en Londres, donde sus colegas se burlaban de él por querer serlo todo a la vez: actor, socio, autor de las piezas representadas en el teatro de Lord Chamberlain’s Men, autor de comedias, dramas históricos y tragedias. Shakespeare fue un hombre de imaginación inagotable, favorito de los reyes y del público, autor de obras taquilleras y el genio por excelencia del teatro, admirado por los poetas del romanticismo alemán y convertido en su punto de referencia. Hermano menor de Dios, multiplica la obra divina el octavo día de la Creación con su propia creación poética. Murió el día de su cumpleaños, el 23 de abril de 1616, fue enterrado en la iglesia parroquial de Stratford, pero sigue eternamente vivo en sus obras inmortales. Amén.


PlRANDELLO: ¡Qué buena explicación, Eugéne! Sí, B. B., mis obras también recogen experiencias sociales. Cuando era un niño, estaba firmemente convencido de mi capacidad para hacerme entender. Pero con mi mujer era incapaz de comunicarme. Cuanto más lo intentaba, tanto más corría ella hacia la locura. Cuanto más intentaba disipar sus celos, cuantas más razones le daba de mi fidelidad, tanto más veía ella en mis juramentos una demostración de mi infidelidad. Extremé mi argumentación hasta el paroxismo (exaltación violenta), pero sólo logré fortalecer su convencimiento de que yo la engañaba. Mis dramas se inspiran precisamente en la experiencia de que el intento desesperado de comunicarse acaba impidiendo la comunicación, en la experiencia de que cada uno de nosotros está herméticamente encerrado en su propio mundo interior.
SHAW: Permíteme, no obstante, que relativice esta experiencia desde un punto de vista social, Luigi. No, no es necesaria tu protesta para conferir a esta experiencia una dimensión social. Pues muestra por sí misma la estrechez claustrofóbica y la pérdida de realidad de la esfera privada: en su interior, como en el último círculo del infierno, habita el matrimonio burgués de siempre, recorriendo eternamente la órbita de unos conflictos que se alimentan de sí mismos.

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