Terry McMillan. Un Día Más y un Dolar Menos.

septiembre 12, 2011

Terry McMillan, Un Día Más y un Dolar Menos
Difícil pegamento

Primer libro que leo de la autora y, seguramente, el último. Me lo regaló mi mujer con toda su buena voluntad (estaba en el mercadillo por un euro) y seguro que gustó y gusta mucho, aunque no tanto a mí (a este sí: Un día más y un dolar menos).

Es la historia de la familia Price. Totalmente desestructurada. Los padres en su momento tuvieron un negocio con franquicias, pero esos tiempos ya pasaron. Divorciados, el padre liado con otra, la madre sufriendo ataques de asma, con una hija que ha triunfado en los negocios pero no en la vida, otra hija viuda con un nuevo marido que abusa de su hija -y no se da cuenta-, un hijo muy inteligente pero alcohólico y otra hija envidiosa y de mala leche que siempre se enfada con su madre y que descubre que su marido le es infiel…

En la contraportada pone:

Divertida, profunda, vertiginosa, cálida

El tono es desenfadado, sí, pero la situación de esta familia no me hacía ninguna gracia. El título viene de la frase ‘Los hijos y los maridos acaban volviendo, quizás un día más tarde y con un dólar menos’. Toda una declaración de intenciones.

El final feliz de redención por el esfuerzo y la desgracia común me alivió un poco la angustia, pero no es mi tipo de libro. Otra reseña: Un día más y un dolar menos.

Calificación: Regular.

Un día, un libro (12/365)

Estaba de pie delante de la cocina, añadiendo tomate triturado a un caldero gigante de chile—. Te estás comportando como una tonta. Ahora, sé que estás herida y todo eso, y esto no es algo por lo que a una esposa le guste pasar, pero en algún momento todos los hombres engañan. La mayoría de las veces, si son buenos, no los cogen, lo que hace las cosas más fáciles para todo el mundo. Pero cuando los cogen, y actúan con verdadero dolor y dicen que lo sienten, a veces lo dicen de verdad. Si todavía quieres a ese hombre, olvida el orgullo y dale otra oportunidad. Dios nos pide que aprendamos a perdonar.

—Pero ¿cómo puedo volver a confiar en él, sabiendo que me hizo algo así?

—No te lo hizo a ti, cariño. Lo hizo para él mismo. No había intención de hacerte daño. Por eso lo hizo a escondidas. Pero no puedes fingir que no estás herida. Tampoco olvidarás este asunto. Pero lo que puedes hacer es ponerlo en un rincón de tu mente del que puedas prescindir y continuar viviendo vuestras vidas. Las mujeres lo hacen todos los días.

—¿Y qué pasa si lo hace otra vez, tía Suzie?

—Entonces te quedarías con una de tres opciones: divorciarte de su culo, buscarte a alguien, o volarle la cabeza. —Y empezó a reírse tan fuerte que le veía las canas.

Dos días más tarde, me fui a casa. Pero sólo después de horas de llantos y negociaciones y amenazas y promesas de nunca-volveré-a-engañarte. Al hizo cosas extraordinarias para demostrarme lo feliz que estaba de tenernos de nuevo. Me llevó de compras, me llevó al cine, me dejó ponerme arriba, y juró que ésa fue la única vez durante todos nuestros años de matrimonio que había metido la pata. Decidí que era más fácil hacerlo regresar que echarlo.

Un comentario

  • Ana agosto 6, 2018en6:29 pm

    A mi tampoco me ha gustado. Los personajes me parecen estereotipados y el final almibarado de película de domingo por la tarde en TV

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.