Cuando naces pa’ martillo, del cielo te caen los clavos
Noticias / Febrero 2, 2010

Me gusta comprar libros. No me gusta tener en mi biblioteca libos sin leer. Las dos cosas son incompatibles, porque generan una lista de libros por leer bastante grande. El año pasado tenía casi 300, y decidí que en 2009 no compraría ninguno (eso quiere decir comprar sólo unos 30 ó 40). Con un poco de suerte bajaría la lista de pendientes a un nivel aceptable. La parte de las compras la seguí con bastante fidelidad. Pero mi karma de lector se impuso. Empecé el año con el regalo de un par de bolsas de libros por parte de mi amiga Sandra: Pero otras amigas también tenían libros de los que deshacerse. Cristina me mandó unos cuantos: Y Mina también tenía para repartir: Por si tanta amabilidad fuera poco, el destino también tenía ganas de obsequios. Un día vino mi suegra a casa cargada de libros porque en la esquina habían dejado varias cajas. No quise bajar porque normalmente suelen ser malos, pero bajé y no subí más porque no me cabían: Entre ellos algunos que tenía en mi lista de deseos. Esto sí que es una ganga. También tengo que agradecer a editoriales y amigos que me han regalado…