Histeria nuclear

enero 31, 2010

No viene mucho a cuento en una bitácora de literatura, pero con la excusa de que he reseñado un par de libros de mi admirado Manuel Lozano Leyva les traigo aquí unas reflexiones que hace acerca de las manifestaciones antinuclear que se están sucediendo en estos días:

Solidaridad nuclear

De las que destaco lo siguiente:

España lleva casi cuarenta años fabricando electricidad con centrales nucleares sin haber producido ningún afectado, o sea, cero heridos y muertos. ¿Dónde está la desgracia a compartir solidariamente entre la ciudadanía? El ATC holandés que se toma como modelo está en un parque industrial, es amarillo chillón y está bien rotulado (no se oculta). Su ubicación la decidió el ministerio correspondiente y no conlleva compensación alguna para los pueblos vecinos. ¿Están locos o son tontos estos holandeses?

No es este espacio para debatir las bondades y maldades de la energía nuclear, ni soy experto en ello. Pero en este tema, como en muchos otros, no se oyen las voces de los profesionales y sí las de los propagandistas. Cuando la histeria entra en juego, el pensamiento racional desaparece.

El mejor ejemplo es de ida y vuelta. Cuando apareció la gripe porcina todos los medios de comunicación la anunciaron como la peste del siglo XX, y todos corrieron a comprarse mascarllas y a pedir que hubiera vacunas para todos. Después el viento cambió de dirección y lo peligroso eran las vacunas: la gripe no era para tanto y las vacunas peligrosísimas. Personalmente no sé dónde estará la verdad, pero antes de los dos subidones un amigo mío médico ya me dijo que la gripe no era tan fiera como decían, ni las vacunas tan peligrosas.

Si escucháramos -luego no tenemos por qué hacer caso- a los que realmente saben probablemente podríamos después tomar mejor nuestras decisiones.

Más del mismo autor aquí: Residuos, ciencia y democracia

2 comentarios

  • panta enero 31, 2010en11:58 pm

    Coincido palabra por palabra contigo.
    La discusión sobre la energía es algo que compete a técnicos y la decisión a los ciudadanos que deben ser bien informados de pros y contras.
    Los intermediarios – políticos en este caso – deben allanar el camino.
    Saludos

  • Palimp febrero 2, 2010en1:30 pm

    Y yo estoy de acuerdo con tu comentario.

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