Terry Pratchett. Mort.

enero 22, 2010

Ediciones Altaya, 2008. 288 páginas.
Tit. Or. Mort. Trad. Cristina Macía.

Terry Pratchett, Mort
Curioso aprendiz

Relectura gracias a mi hermano y a la nueva colección de Altaya que me permitirá completar los números que me faltan. Pratchett no necesita presetnación en esta bitácora, y aunque no todos sus libros tienen la misma calidad, siempre es un placer leerlo.

Mort es un joven bastante patoso al que su padre quiere meter de aprendiz para que espabile. Pero nadie lo quiere… o casi. La MUERTE necesita un ayudante y le enseñará los trucos del oficio. Pero Mort tiene su corazoncito y cuando tiene que llevarse a una bella princesa vacila un poco, y empieza a cambiar la estructura del universo. Mientras tanto la MUERTE le va cogiendo gusto a delegar y a disfrutar de la vida, lo que provocará un montón de graciosas situaciones.

Todos los libros con la MUERTE como protagonista me causan un placer agridulce. Las reacciones que el autor pone en los personajes que van muriendo y lo que les sucede. A uno le gustaría que las cosas fueran así y que cuando todo se acaba, viniera un esqueleto que habla con mayúsculas a llevarte a tu última morada.

Entre las perlas del libro se encuentran esta descripción de Ankh-Morpork:

Los poetas han intentado describir Ankh-Morpork. Y no lo han logrado. Quizá se deba a la animada vitalidad del lugar, o quizá sea sencillamente que una ciudad con un millón de habitantes y ni una sola cloaca resulta más bien fuerte para los poetas, que prefieren los narcisos, y con razón. De modo que digamos nada más que Ankh-Morpork está tan llena de vida como un queso pasado en un día caluroso, que resulta tan llamativa como una maldición en una catedral, tan brillante como una capa de aceite, tan colorida como un cardenal y tan llena de actividad, industria, bullicio y de exuberante concurrencia como un perro muerto tendido sobre un nido de termitas.

Había templos con las puertas abiertas de par en par que llenaban las calles con sonidos de gongs, címbalos y, en el caso de algunas de las religiones más conservadoras y funda-mentahstas, los breves gritos de las víctimas. Había tiendas cuyas extrañas mercancías aparecían desparramadas en la calle. Al parecer había también una ligera profusión de muchachas amistosas que no podían permitirse el lujo de comprarse mucha ropa. Había bengalas, y malabaristas, y vendedores variados de trascendencia instantánea.

La diferencia entre sacerdotes y magos:

—Es increíble —dijo Mort—. No sé, da usted la impresión de querer morirse.

—Echaré de menos algunas cosas —dijo—. Pero empieza a escasear, sabes. Me refiero a la vida. Ya no se puede confiar en el propio cuerpo, y es hora de marcharse. Supongo que me ha llegado la hora de probar otra cosa. ¿Te ha dicho que los magos podemos verla siempre?

—No —respondió Mort.

—Pues sí, la vemos.

—No le gustan mucho los hechiceros y las brujas —le informó Mort.

—A nadie le caen bien los sabelotodos —dijo ella no sin cierta satisfacción—. Le causamos problemas, ¿sabes? Los sacerdotes no, por eso le gustan los sacerdotes.

—Nunca me lo ha dicho —comentó Mort.

—Ah. Se pasan la vida diciéndole a la gente lo bien que van a estar cuando se mueran. Y nosotros lo que hacemos es decirles que aquí también se lo pueden pasar muy bien si se lo proponen.

Mort titubeó. Quería decirle: se equivoca, él no es así, no es así en absoluto, no le importa si la gente es buena o mala con tal de que sea puntual. Y además, es amable con los gatos, habría querido añadir.

Pero se lo pensó mejor y se le ocurrió que la gente necesitaba tener cosas en las que creer.

La eficacia de los métodos adivinatorios:

—Bueno, aquí tenemos las cartas del Caroc —dijo no muy seguro—. La sabiduría destilada de los Antiguos y cosas por el estilo. También tengo el Ching Aling del Eje. Está haciendo furor entre la gente bien. Pero no leo las hojas de té.

—Probaré con el Ching no sé cuántos.

—Entonces lanza al aire estos tallos de milenrama.

Ella obedeció y luego los dos se quedaron mirando el efecto.

—Mmmm —murmuró Buencorte al cabo de unos instantes—. Pues bien, uno ha caído en la chimenea, otro en el tazón del chocolate, otro ha ido a parar a la calle, lo que más siento es la ventana, otro sobre la mesa y uno, no, dos detrás de la cómoda. Espero que la señora Nugent logre encontrar los demás.

—No me dijiste con cuánta fuerza había que lanzarlos. ¿Pruebo otra vez?

—Nooo, mejor no. —Buencorte hojeó un libro amarillento que momentos antes había aguantado la pata de la mesa y dijo—: Al parecer, el dibujo tiene sentido. Sí, aquí está, Octo-grama ocho mil ochocientos ochenta y siete: La Ilegalidad, la Oca de la No Expiación. Esto nos remite a… un momento… un momento… sí. Ya lo tengo.

—¿Y bien?

—«Sin verticalidad, el emperador escarlata avanza sabiamente a la hora del té; por la noche, el molusco permanece silencioso entre la flor del almendro.»

—¿Sí? —dijo Keli, respetuosa—. ¿Y qué significa?

—Probablemente muy poco, a menos que seas un molusco —respondió Buencorte—. Creo que con la traducción puede haber perdido algo.

La muerte buscando trabajo:

—¿De verdad es usted la Muerte? —inquirió Keeble.

Sí.

—¿Por qué no me lo dijo antes?

LA GENTE PREFIERE QUE NO LO HAGA

Keeble rebuscó entre sus papeles riéndose como un histérico.

—¿Quiere dedicarse a otra cosa? —preguntó—. ¿Hada de los Dientes? ¿Hombre del saco? ¿Coco?

NO SEA TONTO. Yo SOLO SIENTO NECESIDAD DE UN CAMBIO.

Finalmente, después de rebuscar frenéticamente, Keeble logró dar con el papel que necesitaba. Lanzó una risotada enajenada y se lo entregó a la Muerte.

La Muerte lo leyó.

¿Y ESTO ES UN TRABAJO? ¿A LA GENTE LE PAGAN POR ESTO?

Descárgalo gratis:

Terry Pratchett – Mundodisco 04 – Mort.pdf

(Necesitarás el programa EMule)

4 comentarios

  • panta enero 22, 2010en11:19 pm

    Los libros de este hombre son realmente – parezco la preisler – una delicia.
    ¿Has leído el que escribió con Neil Gaiman, ‘Buenos Presagios’?
    Realmente tronchante.
    Saludos

  • Palimp enero 23, 2010en9:37 am

    Lo he leído. Con Pratchett primero leo las traducciones piratas que hay de sus libros en internet mucho antes de que se publiquen. Cuando se publican un amigo los compra todos y cuando se los lee me los deja y los leo de nuevo. Cuando salen en bolsillo me los compro yo y depende del libro me lo vuelvo a leer.

  • luis enero 23, 2010en10:45 am

    ¿De verdad las traducciones piratas están a la altura? Siempre he tenido curiosidad, pero por otra parte me daba un poco de reparo que una mala traducción me fastidiara la novela. Aunque claro, eso ya ha pasado con alguna traducción oficial XD

    Chicos, llevo http://torredelarte.blogspot.com, blog mundodisquero 100%, ¿os apetecería cambiar enlaces? Mi mail es luis.espinosa83@gmail.com 🙂

    ¡Saludos!

  • Palimp febrero 2, 2010en1:29 pm

    En general les haría falta una corrección de estilo, pero a veces superan al original. Si se mezclaran los hallazgos de las piratas con el cuidado de las oficiales sería la bomba.

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