Marqués de Santillana. Obras Completas.

febrero 23, 2007

Editorial Planeta, 1988. 460 páginas.

Marqués de Santillana, Obras Completas
Guerrero y letrado

Uno de los peligros del esclavo lector es la gente malintencionada que se dedica a votar los libros más pesados de la lista. No puedo criticarlo; la culpa es mía por ponerlos. Mr. Chick Pea decidió apadrinar este tocho y no me ha quedado otro remedio que leerlo.

Íñigo López de Mendoza, más conocido como el Marqués de Santillana, tuvo una vida ajetreada. De familia noble, mantuvo siempre fidelidad a Juan II, por lo que éste le concedió el marquesado. Pero su vida militar no le impidió ser uno de los hombres más cultos de su tiempo y llegó a reunir una importante biblioteca. La espada no estaba reñida con la pluma.

Esta edición de sus obras completas está a cargo de Ángel Gómez Moreno y Maximilian P.A.M. Kerkhof, expertos medievalistas que facilitan la tarea de leer un texto difícil para un lector profano como yo. Aunque la grafía está modernizada no lo está el texto, y leer en castellano antiguo es más duro de lo que parece. Por suerte las abundantes notas clarifican muchas palabras y referencias.

Seré sincero; leer 450 páginas de versos en castellano antiguo no es lo más entretenido del mundo. Una serranilla como la siguiente:

[LA MOCA LEPUZCANA]
De Bitoria me partia un
dia desta semana por me
passar Alegria, do vi moca
lepuzcana.
Entre Gaona e Salvatierra,
en esse valle arbolado donde
s’aparta la sierra, la vi
guardando ganado, tal commo
ell alvor del dia, en un hargaute
de grana, qual tod’ onbre
la querría, non vos digo por
hermana.
Yo loé las de Moncayo e
sus gestos e colores, de lo qual
non me retrayo, e la moçuela
de Bores; però tal filosomía en
toda la Sumontana çierto non
se fallaria, nin fue tan fermosa
Yllana.
De la moca de Bedmar, a
fablarvos çiertamente, razón
hove de loar su gràcia e buen
continente; mas tanpoco
negaria la verdad: que tan
loçana, après la senora mía,
non vi dona nin serrana.

es entretenida, pero al resto es difícil hincarle el diente. El poema que más me ha gustado ha sido el de Bías contra fortuna, que pueden leer en edición facsimili en Cervantes Virtual, y del que les dejo aquí el comienzo:

I
B(ías) ¿Qué es lo que piensas, Fortuna?
¿Tú me cuydas molestar
o me piensas espantar,
bien commo a niño de cuna?
F(ortuna) ¡Cómmo!… Y ¿piensas tú que non?…
Verlo has.
B. Ffaz lo que fazer podràs,
ca yo bivo por razón.

II
F. ¿Cómmo entiendes en deffensa
o puédeslo presumir,
o me cuydas resistir?
B. Sí, ca non te fago offensa.
F. Subjudgados soys a mi
los humanos.
B. Non son los varones magnos,
nin curan punto de ty.

III
F. ¿Puedes tú ser eximido
de la mi juridiçión?
B. Sí, que non he devoçión
a ningund bien infingido.
Glòria nin triumpho mundano
non lo atiendo;
en sola virtud entiendo,
la qual es bien soberano.

IV
F. Tu çibdad faré robar
e serà puesta so mano
de mal prínçipe tyrano.
B. Poco me puedes dañar:
mis bienes llevo comigo;
non me curo,
assí que yo voy seguro
sin temor del enemigo.

V
F. Tu casa serà tomada,
non dubdes, de llano en llano,
B. e metida a sacomano.
Tomen, que non me da nada.
Màs serà de cobdiçioso
quien tomaré
ropa do non la fallarée
pobredad es grand reposo.

Me gusta el estoicismo del protagonista, esa chulería ante el destino como diciendo Mándame lo quieras que yo lo aguanto todo. También podemos encontrar un poema precursor de los hoygan de hoy en día:

¡Oyan, oyan los mortales,
oyan e prendan espanto, oyan
este triste canto de las batallas
campales, qu’el Amor tan
desiguales hordenó por me
prender: oyan, sy quieren
saber los mis infinitos males.

En definitiva, hay cosas que merecen la pena incluso para un patán como yo, pero el resto es mejor dejarlas a los paladares exigentes y a medievalistas convencidos. Tomar en grandes dosis puede resultar fatal.

Escuchando: How strong is a woman. Ann Peebles.


Extracto:[-]

Ca çiertamente, bienaventurado Príncipe, assí commo yo este otro dia escrevía a un amigo mío: «la sçiencia non enbota el fierro de la lança, ni faze floxa la espada en la mano del cavallero». Nin, si queremos passar por la «Segunda Dècada de Tito Libio, fallaremos que Aníbal dexasse la passada de los Alpes, que son entre las Galias e Vxonia, nin la del Ruédano, que es el Ros, nin después las çercas de Capoa e de Taranto e de Noia, nin el sitio de los paulares de Roma, a donde se falla haver perdido él un ojo, por fuyr e apartarse de los trabajos corporales, tanpoco de las lluvias, nieves e vientos; commo Catón de follar las trabajosas Sirtes de Libia, que se llama Ethiopía o mar arenoso, por los grandes calores, ynçendios e desmoderados fuegos; nin por temor de los poçonosos aspios, nonbrados sepes, paroras, çerastas, nin todos los otros linages de poçonosas sierpes, lo cual todo contrastava e resistia la su espada invicta; nin las roncas e soberviosas ondas del mar ayrado, nin las pre-nosticaçiones vistas, assí de la garça bolar en alto, commo de la corneja passearse presurosamente por el arena; nin después de las seíïales que eran vistas en la luna, las quales todas eran amonestaçiones del pobrezillo barquero, inpedieron la passada del César Antonio; nin al mesmo César[…]

13 comentarios

  • Magda febrero 23, 2007en2:19 am

    Leer versos en castellano antiguo no sólo no es lo más entretenido del mundo, sino se pierde uno y hay que regresar varias veces, retomar, al menos a mi me pasó cuando lei al Marqués de Santillana, pero con todo es un placer. Nunca podré olvidar el monográfico que llevé en la licenciatura, nuestro profesor adoraba al Marqués y nos hacía recitar aquello de:

    En un verde prado
    de rosas e flores,
    guardando ganado
    con otros pastores,
    la vi tan graciosa,
    que apenas creyera
    que fuese vaquera
    de la Finojosa.

    Que todavía me se, por lo que veo. Igual te podría contar la hermosa experiencia, valga que venga a cuento, cuando estudiamos a Garcilazo de la Vega, fue una belleza.

  • Mr. chick-pea febrero 23, 2007en9:32 am

    OEE, OE, OE, OEEEEEE, OEEEEEEE, OEEEEEEEEEEE

    No me lo puedo creer, por fin aparece mi reseña…

    Ahora, menudo tocho, pero tocho, tocho… No se como te has atrvido a leerte semejante libro…

    En fin que le vamos a hacer, supongo que tendrá usted lecturas más ligeras.

    Si señor… como bien comenta usted, eso pasa por ponerlo en la lista.

    Un saludo, y prepárese para el siguiente.

  • Antonio Alviárez febrero 23, 2007en12:59 pm

    Muy buen post, mis respetos y mi voto.
    Saludos

  • Magda febrero 24, 2007en3:53 am

    Palimp, las personas mal intencionadas sí que existen, y vaya que sí, no se pueden evitar en este mundo, te los encuentras en todas partes. Pero lo que si creo es que hay que hacerlas a un lado, evitarlas. Si ellos tienen malas intenciones que se queden con ellas, quita todos los libros ladrillo y listo, que se los lean ellos, si quieren. No hay que seguirles su jueguito.

    Buen fin de semana, querido amigo.

  • anaccapote febrero 25, 2007en4:27 pm

    parece un libro muy muy muy interesante, lo tendré en cuenta..

  • Mr. chick-pea febrero 26, 2007en1:53 pm

    Ay Magda querida, si tu supieras…

  • Palimp marzo 1, 2007en5:55 pm

    Tengo los libros ladrillo porque si no hay algo de riesgo ¿qué sentido tiene la vida?

  • katherine sierra chirinos marzo 27, 2007en1:19 am

    me parece chvr todas las obras de este tio estan vabcanes jaj jajajajajaja

  • Palimp marzo 28, 2007en11:06 am

    ¿¿Comorrr??

  • eclides noviembre 23, 2007en4:15 pm

    En pocas palabras una web fenomenal
    y si no es mucho pedir vincularé a mi portal

    Un saludo

  • Palimp noviembre 26, 2007en11:47 am

    No es pedir mucho, al contrario; te lo agradecemos profundamente.

  • El Hombre septiembre 8, 2008en1:58 am

    Te felicito hermano.
    Es realmente aleccionedor lo que con maestria has hecho, contigo he comprendido mejor el castellano de mediados del siglo XIV y en especial la lírica castellana, escrita en romanse, eres realmente un maestro en tus comentarios porque son digeribles. GRACIAS POR EXISTIR.

  • Palimp septiembre 10, 2008en1:02 pm

    Pues de nada.

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