Jean Cocteau, L’aguila de dos caps.

marzo 23, 2006

Institut del teatre, 1986. Biblioteca teatral. 101 páginas.
6 personajes. 4 hombres y 2 mujeres.

CocteauAguilaDosCaps
Amor redentor

Se cuenta que Cocteau escribió esta obra a petición de su amigo Jean Marais. Este le dijo que le gustaría interpretar una pieza en la que no hablara en el primer acto, llorase en el segundo y en el tercero muriera cayendo por una escalera. Dicho y hecho.

Estamos en el castillo de Krantz. La reina se dispone a cenar junto al retrato de su difunto marido, asesinado el mismo día de su boda. Tras las ventanas, una furiosa tormenta cuyos truenos se mezclan con los sonidos de disparos. Se trata de un joven poeta, conspirador, que trataba de asesinar a la reina, y que aparece herido en su habitación.

Tratándose de un escritor de la talla de Jean Cocteau no es extraña la riqueza del lenguaje de la obra. Algo que puede estorbar -suele hacerlo a menudo- cuando se trata de representar una pieza, pero que se disfruta en una lectura. Lo curioso es que mientras la estaba leyendo me gustó mucho, pero al día siguiente el recuerdo de la trama, un tanto melodramática, le restó varios puntos. Para disfrutar de la forma y olvidar el fondo.

(Un día, un libro 346/365)
Escuchando: Don’t play nice. Verbalicius.

2 comentarios

  • Magda marzo 24, 2006en4:04 am

    Palimp, hace un par de años leí la biografía de Cocteau y es impresionante, quizá como la de la mayoría de grandes escritores (él además fue pintor, esto me encantó), como que viven muy intensamente y cosas muy tristes y sus contrarias, fabulosas (en la referencia que nos das también cuenta muchas cosas).

    No he leido L’aguila de dos caps, pero me llama la atención lo que dices al final: “Para disfrutar de la forma y olvidar el fondo”, ello ya me ha sucedido con algunas obras melodramáticas y es una sensación especial ¿verdad?

  • Palimp marzo 24, 2006en7:19 pm

    Me has picado la curiosidad sobre Cocteau. A ver que encuentro.

    Sí que es una sensación especial. El argumento ha envejecido peor (a distinta velocidad) que el estilo.

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